Posted on octubre 11, 2026 in 2026 de noviembre, Estilo de Vida y Bienestar

Caminar (y otros ejercicios) en un paraíso invernal

Las nevadas, los días más cortos y los dedos de los pies fríos; los meses de invierno bien podrían considerarse “la temporada nacional de echar la flojera”.

Pero si estás descuidando tu rutina de ejercicios solo porque hace frío fuera, te estás perdiendo muchos beneficios para la salud que solo el invierno puede ofrecerte.

Uno de los beneficios del clima frío es que mejora la resistencia. El corazón no tiene que esforzarse tanto cuando hace frío fuera; además, sudas menos y gastas menos energía. Todo esto significa que el ejercicio es mucho más eficaz en invierno que en verano. Las investigaciones también sugieren que hacer ejercicio en el frío puede mejorar la salud cardiovascular, además de reducir el riesgo de tener enfermedades cardíacas. Y por supuesto, también obtienes todos los beneficios normales del ejercicio habitual, incluyendo un menor riesgo de diabetes tipo 2, mejor salud mental y una mayor esperanza de vida.

La depresión estacional, también conocida como trastorno afectivo estacional (SAD), es bastante común en los adultos durante los meses de invierno. El tratamiento para el SAD incluye la terapia de luz, que consiste en la exposición a la luz solar directa o artificial. Mantener una rutina de ejercicio durante el invierno es una excelente forma de asegurarte de recibir suficiente luz solar para evitar la tristeza invernal. Como beneficio adicional, también podrás absorber un poco de vitamina D, que ayuda a mantener la salud de los huesos, la función nerviosa y la salud inmunológica.

El invierno también es la temporada de resfriados y gripe, que es otro excelente motivo para mantenerse activo durante los meses más fríos. El ejercicio aumenta de manera natural la circulación de las células inmunitarias por todo el cuerpo, lo que te ayuda a estar preparado para cualquier enfermedad que pueda surgir.

Algunas excelentes formas de hacer ejercicio este invierno son:

  • Paseos por el barrio: Salir a caminar a paso ligero o a trotar por tu barrio es una excelente manera de mantenerte activo durante los meses más fríos.
  • Deportes de invierno: ¿Por qué no aprovechar al máximo el clima invernal y probar el snowboarding o el esquí? O, si los deportes al aire libre no son lo tuyo, busca lugares cubiertos para patinar sobre hielo.
  • Tareas domésticas activas: Quitar la nieve con pala es un ejercicio para todo el cuerpo que solo se puede practicar durante el invierno. Esto involucra varios músculos y puede quemar casi tantas calorías como correr o andar en bicicleta. Aspirar y barrer son dos opciones un poco menos agotadoras, si quitar la nieve con pala no es una opción para ti.
  • Ejercicios para hacer en casa: Si de verdad no quieres salir, hay muchas opciones de ejercicio que puedes hacer sin salir nunca de casa. Prueba buscar tutoriales de yoga en Internet, o sube y baja las escaleras para acelerar tu ritmo cardíaco.

Naturalmente, hay algunos riesgos asociados con hacer ejercicio en climas fríos, especialmente si en tu área hay nieve o hielo. Algunas cosas a las que hay que prestar atención incluyen:

  • Hipotermia: Esto ocurre cunando la temperatura corporal desciende por debajo de los 95 grados Fahrenheit (35 grados Celsius). Provoca falta de coordinación, confusión mental, dificultad para hablar, temblores, somnolencia y reacciones lentas. Los niños y los adultos mayores tienen mayor riesgo de sufrir hipotermia, ya que es posible que no puedan comunicar sus síntomas. Los adultos mayores también pueden sufrir hipotermia sin siquiera darse cuenta, porque tienen menor sensibilidad a los cambios de temperatura. Puedes reducir el riesgo de hipotermia usando varias capas de ropa.
  • Congelación y sabañones: La congelación puede ocurrir a temperaturas por debajo del punto de congelación (32 grados Fahrenheit o 0 grados Celsius). Esto ocurre en tres etapas: sensación de frío, dolor y molestias (congelación mínima), luego una sensación de hormigueo (congelación superficial) y, finalmente, entumecimiento (congelación). Si sientes hormigueo o entumecimiento, busca atención médica de inmediato. La congelación es más común en los dedos de las manos y de los pies, la nariz y las orejas. Por otra parte, los sabañones ocurren por la exposición al aire frío (pero no helado) y húmedo. Esta condición provoca áreas inflamadas y ampollas en las manos y los pies, que pueden aparecer horas después de haber estado expuesto al frío. Por lo general, desaparece en un par de semanas.
  • Resbalones y caídas: Debido al aumento de la nieve, el hielo y la mala visibilidad, hay más probabilidades de resbalarse y caerse al hacer ejercicio durante los meses de invierno. Esto puede provocar moretones, fracturas o lesiones en la cabeza. Asegúrate de usar zapatos con buena tracción y, si utilizas dispositivo de movilidad, usa solo bastones con puntas de hule que puedan agarrarse al hielo o a la nieve compactada.

Cuando te vistas en capas para mantenerte abrigado, evita el algodón. El algodón mojado (por la nieve o el sudor) retiene la humedad y hace que sientas más frío. En cambio, prueba utilizar lana en lugar de telas que absorban la humedad.