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2026 de noviembre

El poder del pensamiento positivo

No hay duda, vivimos en una era tecnológica.

Cada vez que queremos, podemos abrir una aplicación de noticias y enterarnos de inmediato de lo que está pasando en el mundo. Sin embargo, la exposición constante a las últimas noticias tal vez no sea lo mejor para nuestra salud mental, de hecho, puede causar una mayor sensación de impotencia, agobio y depresión. Después de todo, lo que pensamos influye directamente en nuestra salud mental. Entonces, ¿por qué no mejor centrarnos en algo positivo?

Las investigaciones muestran que con solo dedicar un tiempo cada día a sentir gratitud, podemos mejorar significativamente nuestro bienestar. De hecho, un estudio en particular mostró que las personas que practican la gratitud con frecuencia viven un 9% más. Esto es en parte por que experimentan sentimientos de felicidad de manera más constante; pero, en términos más generales, la gratitud motiva a las personas a cuidar su salud. Es más probable que las personas agradecidas hagan ejercicio, vayan a citas médicas y mantengan relaciones, factores que contribuyen a una vida más larga y saludable.

Practicar la gratitud puede ser tan sencillo o complejo como quieras. Algunas técnicas comunes incluyen:

  • Lista de gratitud: Todos los días, a la misma hora, escribe una lista de las cosas por las que estás agradecido. Puede ser cualquier cosa, siempre y cuando te haga feliz. Quizás te sientas agradecido porque tu pareja preparó la cena o porque viste un bonito jardín durante tu caminata matutina. El objetivo de las listas de gratitud es enseñarle al cerebro a captar los momentos hermosos de la vida conforme suceden, ayudándote a encontrar felicidad en lo cotidiano. Puedes ver los beneficios de esta práctica en tu vida cotidiana con simplemente anotar solo 3 cosas al día.
  • Frasco de gratitud: Cada vez que sientas gratitud por algo, ya sea algo general (el color de un atardecer) o algo específico (un amigo que cuida a tus hijos para que puedas tener una noche libre), anótalo en un pequeño pedazo de papel y ponlo en un frasco. A medida que los papeles se vayan acumulando en el frasco, podrás darte cuenta de cuántos momentos de alegría hay en tu vida. Además, si alguna vez te sientes decaído, puedes leer lo que hay en el frasco para mejorar tu estado de ánimo.
  • Caminata de gratitud: El secreto de las caminatas de gratitud es el enfoque. En lugar de ponerte los audífonos y desconectarte del mundo, intenta prestar atención a los pequeños momentos de belleza a tu alrededor: el canto de los pájaros, el color del cielo o el clima. Las caminatas de gratitud pueden ayudarte a reducir el estrés, a volver a conectarte con el presente y a desarrollar resiliencia emocional, todo al mismo tiempo. Y no tienen que ser caminatas largas, incluso 5 minutos son suficientes.
  • Meditación de gratitud: A diferencia de la meditación profunda para dormir, la meditación de gratitud se puede practicar en cualquier momento y en cualquier lugar. Cada vez que tengas un momento de pausa, como mientras esperas a que se prepare tu café, simplemente reflexiona sobre aquello por lo que te sientas agradecido. Esta es una técnica muy parecida a la lista de gratitud, pero no requiere de lápiz ni papel. Si te cuesta concentrarte en las meditaciones, también hay meditaciones de gratitud guiadas disponibles en YouTube. Puedes encontrar un sinfín de video de entre 10 y 15 minutos que te guiarán paso a paso por todo el proceso.

Lo más importante de cualquier práctica de gratitud es la constancia. Nuestros cerebros tienen una capacidad natural para adaptarse a nuevas situaciones y sistemas, una capacidad conocida como neuroplasticidad. Parte de este sistema natural es la consolidación de las conexiones neuronales relacionadas con actividades habituales, lo que significa que las cosas que más realizas tienen un impacto físico real en tu cerebro. Dedicándote a una práctica constante de gratitud, puedes fortalecer las conexiones neuronales del cerebro que buscan la alegría y, al mismo tiempo, literalmente entrenar al cerebro para ver el mundo de manera más positiva.

Positive emotions build resilience and adaptability, and reduce stress and anxiety.

Regular gratitude practice modifies your focus, helping you perceive situations much more positively.

Caminar (y otros ejercicios) en un paraíso invernal

Las nevadas, los días más cortos y los dedos de los pies fríos; los meses de invierno bien podrían considerarse “la temporada nacional de echar la flojera”.

Pero si estás descuidando tu rutina de ejercicios solo porque hace frío fuera, te estás perdiendo muchos beneficios para la salud que solo el invierno puede ofrecerte.

Uno de los beneficios del clima frío es que mejora la resistencia. El corazón no tiene que esforzarse tanto cuando hace frío fuera; además, sudas menos y gastas menos energía. Todo esto significa que el ejercicio es mucho más eficaz en invierno que en verano. Las investigaciones también sugieren que hacer ejercicio en el frío puede mejorar la salud cardiovascular, además de reducir el riesgo de tener enfermedades cardíacas. Y por supuesto, también obtienes todos los beneficios normales del ejercicio habitual, incluyendo un menor riesgo de diabetes tipo 2, mejor salud mental y una mayor esperanza de vida.

La depresión estacional, también conocida como trastorno afectivo estacional (SAD), es bastante común en los adultos durante los meses de invierno. El tratamiento para el SAD incluye la terapia de luz, que consiste en la exposición a la luz solar directa o artificial. Mantener una rutina de ejercicio durante el invierno es una excelente forma de asegurarte de recibir suficiente luz solar para evitar la tristeza invernal. Como beneficio adicional, también podrás absorber un poco de vitamina D, que ayuda a mantener la salud de los huesos, la función nerviosa y la salud inmunológica.

El invierno también es la temporada de resfriados y gripe, que es otro excelente motivo para mantenerse activo durante los meses más fríos. El ejercicio aumenta de manera natural la circulación de las células inmunitarias por todo el cuerpo, lo que te ayuda a estar preparado para cualquier enfermedad que pueda surgir.

Algunas excelentes formas de hacer ejercicio este invierno son:

  • Paseos por el barrio: Salir a caminar a paso ligero o a trotar por tu barrio es una excelente manera de mantenerte activo durante los meses más fríos.
  • Deportes de invierno: ¿Por qué no aprovechar al máximo el clima invernal y probar el snowboarding o el esquí? O, si los deportes al aire libre no son lo tuyo, busca lugares cubiertos para patinar sobre hielo.
  • Tareas domésticas activas: Quitar la nieve con pala es un ejercicio para todo el cuerpo que solo se puede practicar durante el invierno. Esto involucra varios músculos y puede quemar casi tantas calorías como correr o andar en bicicleta. Aspirar y barrer son dos opciones un poco menos agotadoras, si quitar la nieve con pala no es una opción para ti.
  • Ejercicios para hacer en casa: Si de verdad no quieres salir, hay muchas opciones de ejercicio que puedes hacer sin salir nunca de casa. Prueba buscar tutoriales de yoga en Internet, o sube y baja las escaleras para acelerar tu ritmo cardíaco.

Naturalmente, hay algunos riesgos asociados con hacer ejercicio en climas fríos, especialmente si en tu área hay nieve o hielo. Algunas cosas a las que hay que prestar atención incluyen:

  • Hipotermia: Esto ocurre cunando la temperatura corporal desciende por debajo de los 95 grados Fahrenheit (35 grados Celsius). Provoca falta de coordinación, confusión mental, dificultad para hablar, temblores, somnolencia y reacciones lentas. Los niños y los adultos mayores tienen mayor riesgo de sufrir hipotermia, ya que es posible que no puedan comunicar sus síntomas. Los adultos mayores también pueden sufrir hipotermia sin siquiera darse cuenta, porque tienen menor sensibilidad a los cambios de temperatura. Puedes reducir el riesgo de hipotermia usando varias capas de ropa.
  • Congelación y sabañones: La congelación puede ocurrir a temperaturas por debajo del punto de congelación (32 grados Fahrenheit o 0 grados Celsius). Esto ocurre en tres etapas: sensación de frío, dolor y molestias (congelación mínima), luego una sensación de hormigueo (congelación superficial) y, finalmente, entumecimiento (congelación). Si sientes hormigueo o entumecimiento, busca atención médica de inmediato. La congelación es más común en los dedos de las manos y de los pies, la nariz y las orejas. Por otra parte, los sabañones ocurren por la exposición al aire frío (pero no helado) y húmedo. Esta condición provoca áreas inflamadas y ampollas en las manos y los pies, que pueden aparecer horas después de haber estado expuesto al frío. Por lo general, desaparece en un par de semanas.
  • Resbalones y caídas: Debido al aumento de la nieve, el hielo y la mala visibilidad, hay más probabilidades de resbalarse y caerse al hacer ejercicio durante los meses de invierno. Esto puede provocar moretones, fracturas o lesiones en la cabeza. Asegúrate de usar zapatos con buena tracción y, si utilizas dispositivo de movilidad, usa solo bastones con puntas de hule que puedan agarrarse al hielo o a la nieve compactada.

Cuando te vistas en capas para mantenerte abrigado, evita el algodón. El algodón mojado (por la nieve o el sudor) retiene la humedad y hace que sientas más frío. En cambio, prueba utilizar lana en lugar de telas que absorban la humedad.

Cómo fortalecer el sistema inmunológico

Side view of sick woman having coffee

El invierno es la temporada de resfriados y gripe, lo que significa que nuestro sistema inmunológico es más importante que nunca.

El sistema inmunológico es el sistema de defensa natural de nuestro cuerpo contra las enfermedades, trabaja constantemente para mantenernos a salvo durante todo el año. Aun así, tal vez te preguntes si hay alguna forma de fortalecer el sistema inmunológico en la temporada en que más lo necesitas. Afortunadamente, hay muchos métodos para fortalecer el sistema inmunológico, lo que, esperamos, te ayude a pasar el invierno sin resfriados.

Male food vlogger making video of blending a smoothie

Una alimentación saludable juega un papel importante en el fortalecimiento de la inmunidad. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan una nutrición adecuada para funcionar, incluyendo todas las células del sistema inmunológico. Por otra parte, la desnutrición debilita nuestro sistema inmunológico, lo que hace que las células tarden en reaccionar cuando se enfrentan a una enfermedad. Un estudio de 2022 reveló que las infecciones respiratorias virales, como el COVID-19, afectan nuestra microbiota intestinal. La comunidad de bacterias beneficiosas que viven en nuestro tracto gastrointestinal, la microbiota intestinal, es una parte importante de nuestro sistema inmunológico. Ayudan a controlar las bacterias dañinas entrenando a nuestro sistema inmunológico a distinguir entre las bacterias beneficiosas y las dañinas. Nuestra microbiota intestinal también protege nuestra barrera intestinal, reduce la inflamación y ocupa un espacio que, de otra manera, podrían ocupar las bacterias que causan enfermedades. Cuidar la salud intestinal significa fortalecer el sistema inmunológico, dos beneficios en uno. Puedes mejorar tu salud intestinal siguiendo una dieta que incluya alimentos fermentados (como el yogur y el kimchi), frutas y verduras ricas en fibra (como plátanos, espárragos y brócoli) y granos.

El ejercicio es otra forma maravillosa de fortalecer el sistema inmunológico. Las investigaciones muestran que hacer ejercicio durante menos de 60 minutos, siempre y cuando sea de intensidad moderada a vigorosa, puede estimular el sistema inmunológico y mejorar sus defensas. El término “de moderado a vigoroso” abarca una gran variedad de ejercicios. El ejercicio “moderado” incluye caminar a paso ligero, hacer yoga, andar en bicicleta a menos de 10 millas por hora y hacer actividades generales de jardinería o reparaciones en la casa. El ejercicio “vigoroso” incluye trotar y correr, saltar la cuerda, ejercicios aeróbicos con escaleras o kickboxing. Siempre y cuando aumentes tu ritmo cardíaco, probablemente estés haciendo un excelente trabajo para fortalecer tu sistema inmunológico. El mismo estudio mencionado anteriormente también muestra que el ejercicio frecuente mejora la inmunorregulación, es decir, ayuda a asegurar que el sistema inmunológico funcione como debe para detectar y destruir las enfermedades. La inmunorregulación es importante para retrasar la aparición de condiciones relacionadas con la edad, lo que te ayuda a mantenerte más sano por más tiempo. Sin embargo, hay un riesgo de hacer demasiado ejercicio. Entrenar para un maratón u otra competencia deportiva puede ponerte en riesgo de enfermarte.

friends exercising

El sueño es otro aspecto fundamental para la fortaleza del sistema inmunológico. Cuando duermes, tu cuerpo produce células madre hematopoyéticas, un término técnico que se refiere a células especiales que pueden cambiar de forma y transformarse en cualquier tipo de célula que se necesite en ese momento. Eso significa que las células pueden convertirse en glóbulos blancos (WBC), un tipo de célula que circula por la sangre, detecta infecciones y las destruye. El sueño también influye en las respuestas inmunitarias y puede ayudarnos a protegernos de enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y otros trastornos inmunitarios.

Las vacunas son una de las formas más sencillas de mantener el sistema inmunológico fuerte y protegido contra las enfermedades de temporada. Las vacunas activan nuestro sistema inmunológico simulando una infección. Cuando los glóbulos blancos detectan la infección, producen anticuerpos, o soldados, para combatirla. El proceso de producción de anticuerpos lleva tiempo, lo que podría significar que te enfermes antes de que tu cuerpo combata la infección. Las vacunas le dan a tu cuerpo el tiempo necesario para producir anticuerpos, de modo que, si llegas a estar en contacto con la enfermedad real, tu cuerpo estará listo para combatirla. Sin embargo, los anticuerpos solo están entrenados para reconocer la infección específica contra la que fueron creados, por lo que se necesitan diferentes vacunas para diferentes enfermedades.

Mantente sano durante esta temporada de resfriados y gripe comiendo bien, haciendo ejercicio, durmiendo lo suficiente y estando al día con tus vacunas. No esperes a estar enfermo para cuidarte, empieza ya.

La risa es, sin duda, la mejor medicina. Las investigaciones muestran que reduce las hormonas del estrés y aumenta las células inmunitarias y los anticuerpos.

Cobertura por enfermedad crítica

Close-up hands of expert doctors taking care of patient

Las enfermedades críticas afectan a millones de estadounidenses cada año.

Ya sea un miembro de tu familia o un amigo cercano, todos conocemos las dificultades emocionales y económicas asociadas con las enfermedades críticas como el cáncer, un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Aunque el seguro médico regular cubre parte de los costos de tratamiento y la atención médica, no lo cubre todo. La cobertura por enfermedad crítica, un tipo de seguro complementario, está diseñada para ayudarte a pagar los gastos no cubiertos.

Nurses discussing medical documents in hospital

Si te diagnostican una enfermedad crítica que esté cubierta por tu póliza, puedes presentar un reclamo a tu compañía de seguros. Una vez confirmada, la compañía de seguros te pagará una suma global de dinero , que por lo general varía entre $10,000 y $100,000. Los montos del beneficio más comunes son de $25,000 y $50,000. Las enfermedades críticas cubiertas varían de un plan a otro. La mayoría de las pólizas cubren el cáncer, derrames cerebrales y ataques cardíacos, pero la cobertura por enfermedad crítica puede incluir:

  • Trasplante de órganos vitales
  • Insuficiencia renal
  • Cirugía de bypass de arteria coronaria
  • Esclerosis múltiple
  • Esclerosis lateral amiotrófica (ALS)
  • Pérdida de audición
  • Parálisis
  • Ceguera
  • Coma
  • Quemaduras severas
  • Pérdida del habla

El dinero que se te da como parte de la cobertura por enfermedad crítica se puede utilizar para lo que quieras. Eso incluye deducibles, copagos y coseguros del seguro médico, pero también incluye gastos no médicos. Por ejemplo, podrías usar tu cobertura para pagar:

  • Especialistas fuera de la red
  • Viajes y alojamiento para recibir tratamiento lejos de casa
  • Cuidado de niños
  • Gastos de manutención, como la hipoteca, los pagos del automóvil, las facturas de los servicios públicos o los comestibles

Es importante leer con atención los términos de tu seguro por enfermedad crítica, ya que los términos para el pago son muy específicos. Dependiendo de la póliza, la cobertura para el cáncer puede variar dependiendo de si el cáncer es invasivo o no invasivo. Si te diagnostican un cáncer invasivo, es probable que recibas el monto completo del beneficio. Sin embargo, en el caso del cáncer no invasivo, es posible que solo te den una parte de ese monto, generalmente el 25%. Es posible que tu póliza también tenga un periodo de espera específico para el cáncer (que suele ser de un mes a partir de la fecha de inicio de la cobertura), lo que significa que no recibirás ningún pago de la póliza hasta que haya transcurrido ese plazo.

La cobertura por enfermedad crítica no incluye ninguna condición preexistente que se haya diagnosticado antes de contratar la póliza, como la diabetes o el asma. Tampoco cubrirá las lesiones autoinfligidas ni las condiciones causadas por el abuso de sustancias, actividades ilegales o actos de guerra.

El costo de un seguro por enfermedad crítica depende de varios factores, incluyendo la edad, el sexo, la salud actual, el consumo de nicotina y la forma en la que te inscribiste (ya sea por cuenta propia o mediante un empleador). El costo mensual promedio de la cobertura por enfermedad crítica varía entre los $50-$100, aunque puede superar los $200 al mes si tienes alguna enfermedad preexistentes o fumas. Algunas pólizas también pueden reducir tu beneficio en un 50% cuando cumples 65 años, mientras que otras limitan los beneficios entre los 64 y los 80 años.

El pago por enfermedad crítica puede estar sujeto a impuestos, dependiendo de quién paga la prima. Si pagas la póliza de tu bolsillo, entonces el impuesto sobre la renta ya se habrá pagado, por lo que los beneficios por enfermedad crítica no estarán sujetos a impuestos. Sin embargo, si tu empresa paga la prima o si utilizas una deducción de nómina antes de impuestos, entonces los beneficios están sujetos a impuestos. En el caso de que tú y tu empresa contribuyan a la cobertura por enfermedad crítica, solo se gravará la parte del pago que aporta la empresa.

Dado que nunca sabemos con certeza lo que nos depara el futuro, a todo el mundo le convendría tener una cobertura por enfermedad crítica. Sin embargo, si tienes antecedentes familiares de enfermedades críticas cubiertas por la póliza, quizá te interese considerar contratar un plan. Esto es en especial cierto si actualmente tienes buena salud, ya que es probable que los costos mensuales sean más bajos ahora de lo que serían después de recibir un diagnóstico. El seguro por enfermedad crítica también puede ser una buena opción para las personas que están inscritas en un plan de salud de deducible alto (HDHP), sobre todo si aún no han alcanzado el límite del deducible. También podrías considerar contratar una cobertura por enfermedad crítica si no tienes un fondo de emergencia o te preocupa la posibilidad de tener problemas médicos en el futuro.

Doctor comforting boy laying in hospital bed

Las facturas médicas representan el 66.5% de todas las bancarrotas en EE. UU., algo que la cobertura por enfermedad crítica podría ayudar a evitar.