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2026 agosto

Prebióticos vs. probióticos

Aunque las palabras son casi idénticas (y puede que las hayas escuchado utilizar de manera intercambiable), los probióticos y los prebióticos no son lo mismo. Los probióticos son bacterias buenas para tus intestinos que ayudan a descomponer la comida y mantener controlada la inflamación. Por otro lado, los prebióticos son los que hacen que los probióticos funcionen. Esencialmente, son la “fuente de comida” que mantienen vivos los probióticos. Para mantener una microbiota intestinal saludable, o la comunidad de bacterias beneficiosas en los intestinos, es importante consumir probióticos y prebióticos.

Los probióticos se encuentran en las comidas fermentadas. Algunas de las opciones más populares incluyen:

  • Yogur (asegúrate de que incluya las bacterias Lactobacillus y Bifidobacterium)
  • Kombucha
  • Chucrut
  • Kimchi
  • Kefir (versiones lácteas y no lácteas)
  • Miso

Si comes alimentos fermentados por su valor probiótico, asegúrate de que no estén pasteurizados. El proceso de pasteurización mata las bacterias en la comida, lo que también incluye los probióticos beneficiosos.

Los prebióticos provienen de un grupo más diverso de alimentos, incluidos:

  • Papa
  • Banana (especialmente verde, menos madura)
  • Avena
  • Espárrago
  • Ajo
  • Puerro
  • Cebolla
  • Cebada
  • Salvado de trigo

Juntos, los probióticos y los prebióticos apoyan tu salud de muchas maneras. Ayudan a mejorar tu sistema inmunitario, aceleran la digestión y el metabolismo, fortalecen tu barrera intestinal y alivian los síntomas de salud mental. Una microbiota intestinal saludable incluso puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer. En cambio, una mala salud intestinal puede causar hinchazón, dolor abdominal o un mayor riesgo de desarrollar condiciones crónicas.

La cantidad diaria de fibra recomendada difiere según la edad o el sexo, pero de 25 a 30 gramos es una buena meta. Esta cantidad garantizará que los probióticos en los intestinos coman lo suficiente para sobrevivir y replicarse. La mayoría de las personas alcanzan estos niveles de fibra sin un esfuerzo consciente, pero a quienes tienen enfermedades crónicas o un sistema inmunitario debilitado puede parecerles difícil mantener un nivel saludable de microbiota intestinal. En estos casos, hay suplementos disponibles.

Los suplementos de probióticos vienen en forma de pastilla, polvo o líquido. Cuando elijas un suplemento de probióticos, hay algunas cosas que considerar:

  • Cepas de bacterias: Las diferentes cepas tendrán diferentes impactos en tu salud. Por ejemplo, la Lactobacillus paracasei trata la diarrea, la bifidobacterium bifidum ayuda con los síntomas del síndrome de colon irritable y la Lactobacillus reuteri puede reducir el tiempo de llanto en los bebés con cólicos. Asegúrate de elegir una cepa que trate tu preocupación específica.
  • Altos en unidades formadoras de colonias: Las unidades formadoras de colonias (UFC) se refieren a la cantidad de bacterias que pueden sobrevivir el tiempo suficiente para llegar desde tu boca a tus intestinos. La cantidad recomendada mínima es de 1 millón de UFC, aunque la mayoría de los beneficios se ven alrededor de una UFC de cien millones.
  • Sello de aprobación: Comprueba si el suplemento está etiquetado con un sello de aprobación de agencias de evaluación como la Fundación Nacional de Saneamiento (National Sanitation Foundation, NSF), la Farmacopea de Estados Unidos (United States Pharmacopeia, USP) o ConsumerLab. Estas agencias son evaluadoras independientes no asociadas con la marca que verifican la calidad y la seguridad del producto.
  • Almacenamiento: Algunos suplementos necesitan refrigerarse, mientras que otros pueden mantenerse a temperatura ambiente. Los probióticos en forma de espora (por ejemplo, Bacillus coagulans o Bacillus subtilis) tienen una larga vida útil y pueden sobrevivir bien en el trayecto hacia tu tracto digestivo. Asegúrate de seguir las instrucciones del producto; de lo contrario, puede que mates accidentalmente las bacterias útiles que estés tratando de suplementar.

Aunque existen los suplementos de prebióticos, es mucho más fácil (y barato) comer frutas, verduras o granos enteros que sumen prebióticos naturalmente a tu sistema. Los expertos recomiendan solo 5 gramos de prebióticos al día y consumir demasiados puede hacer que te sientas hinchado o tengas diarrea, constipación o gases. Si tienes problemas digestivos, puedes tener dificultad para digerir determinados prebióticos, como duraznos, mangos o cerezas.

El mundo de los probióticos y los prebióticos puede parecer confuso al principio, pero una microbiota intestinal saludable es más fácil de mantener de lo que pensarías. Con solo asegurarte de comer frutas y verduras (y agregar de vez en cuando comidas fermentadas) disfrutarás de todos los beneficios que ofrecen los probióticos y los prebióticos.

La mayoría de los adultos saludables mantienen una buena composición de bacterias en los intestinos a través de su dieta habitual, sin necesidad de suplementos.

Hospitales en casa: Kits de primeros auxilios

Las lesiones, grandes y pequeñas, son un triste hecho de la vida y nunca sabes del todo lo que te puede suceder. Los kits de primeros auxilios son una excelente manera de mantenerte preparado para cualquier cosa que te traiga la vida, ya sean cortes con papel o fracturas de hueso. Puedes comprar kits de primeros auxilios prearmados en tu farmacia local o puedes armar el tuyo propio. Cualquiera sea el camino que elijas, es importante que personalices tu kit de primeros auxilios a las necesidades específicas de tu familia, casa y ambiente.

Cuando se trata de preparar tu kit de primeros auxilios, la Cruz Roja ofrece una lista de recomendaciones para incluir en el kit. Estos incluyen:

  • Vendajes de compresas absorbentes
  • Banditas adhesivas
  • Cinta adhesiva de tela
  • Ungüento antibiótico
  • Toallitas antisépticas
  • Aspirina
  • Manta de emergencia
  • Barrera respiratoria para RCP, también conocida como máscara de reanimación o protector facial
  • Bolsas de hielo instantáneas/rompibles
  • Guantes sin látex
  • Ungüento de hidrocortisona
  • Vendaje de rollo de gasa
  • Compresas de gasa estériles
  • Termómetro (sin vidrio ni mercurio)
  • Vendajes triangulares
  • Pinzas
  • Instrucciones de primeros auxilios

Mientras que estas recomendaciones son un buen lugar para comenzar, hay algunas otras cosas que tener en cuenta cuando llenes tu kit de primeros auxilios.

  • Beneficiarios de los primeros auxilios: Considera las necesidades de las personas que usarán el kit de primeros auxilios. ¿Tienes hijos pequeños? Si es así, puede ser una buena idea incluir banditas extra para rasguños o cortes. ¿Alguien en tu familia usa una EpiPen? Pon una extra en tu kit de primeros auxilios, por si acaso.
  • Problemas ambientales: Los kits de primeros auxilios prearmados pueden no estar personalizados para tu localización específica. ¿Son comunes en tu zona la hiedra venenosa o las ortigas que pican? Puede ser conveniente que incluyas en tu kit ungüentos para sarpullidos que podrían ser provocados por tu flora local. Los suministros para lidiar con las mordidas de mosquitos, medusas o escorpiones son otra adición útil. También puede ser bueno que incluyas medicamentos para alergias estacionales o para tratar las reacciones alérgicas.
  • Cómo administrar los primeros auxilios: ¿Sabes cómo se utiliza cada uno de los artículos en tu kit de primeros auxilios? Las reservas de gasas y vendajes no ayudarán mucho en una emergencia si no sabes qué hacer con ellas. Estos son algunos consejos importantes sobre los primeros auxilios:
  • Cómo detener una hemorragia: Coloca una gasa estéril sobre la herida y aplica presión para detener la hemorragia. Si es posible, elévala sobre el corazón. Si la sangre se filtra a través de la compresa, no la quites. En vez de eso, coloca otra compresa de gasa y sigue aplicando presión.
  • La maniobra de Heimlich: Utilizada para asistir a alguien que se está ahogando, la maniobra de Heimlich puede despejar una obstrucción de la garganta de una persona afectada. Párate atrás de la persona e inclínala un poco hacia delante. Luego, rodea su cintura con tus brazos. Aprieta uno primero y colócalo entre el ombligo y la caja torácica de la persona. Pon tu mano libre alrededor del puño y lleva la mano rápidamente hacia atrás y hacia arriba, por abajo de la caja torácica de la persona, en cinco empujes. Repite hasta que escupa el objeto.
  • Cómo tratar quemaduras: Mantén la quemadura bajo agua corriente fría (no helada) durante varios minutos. Si es una quemadura leve, aplica ungüento antes de envolver la quemadura con gasa. No coloques hielo sobre la quemadura. Una quemadura de primer grado solo afecta la capa exterior de la piel y se considera leve. Las quemaduras que afectan dos capas de piel o que ponen la piel blanca o negra se consideran graves. Las quemaduras graves requieren atención médica.
  • Cómo tratar los esguinces y las fracturas: Mantén la extremidad quieta y elévala. Coloca un paquete de hielo sobre la lesión, con una barrera entre el paquete de hielo y la piel. Si es necesario, toma medicamentos antiinflamatorios, como Advil o Tylenol. Busca atención médica lo antes posible.

En una emergencia, podría ser difícil recordar los pasos exactos para administrar los primeros auxilios. Puede ser útil incluir fichas o notas con instrucciones en tu kit de primeros auxilios, para que estés preparado para todo, incluso si tu mente se pone en blanco.

Asegúrate de mantener tu kit de primeros auxilios en un área de fácil acceso. Cada seis meses, verifica si algo se ha vencido y necesita reemplazarse en tu kit de primeros auxilios. Una buena forma de recordar hacer esto es revisar tu kit cada vez que cambies tus relojes para el horario de verano. Nunca sabes cuándo puedes necesitar un kit de primeros auxilios, así que es importante mantenerlo siempre actualizado.

En emergencias, cada segundo importa. La aplicación de los primeros auxilios puede reducir la gravedad de las lesiones de una persona significativamente.

Los mejores años, el mejor tú

El ejercicio, las dietas equilibradas y las reuniones con amigos y familiares son una parte vital de nuestro bienestar a cualquier edad. Pero, a medida que envejecemos, nuestros cuerpos cambian. Las cosas que nos parecían fáciles comienzan a parecernos difíciles de gestionar. Pero eso no significa que deberías tirar la vida saludable por la ventana: en vez de eso, intenta modificar tus rutinas para que se adapten a tu cuerpo y no al revés. Estas son algunas maneras en que puedes mantenerte activo y saludable a lo largo de tus mejores años.

La palabra “ejercicio” puede hacerte pensar en correr maratones o levantar mucho peso, pero hay muchos tipos de ejercicio físico que son mucho menos extenuantes en el cuerpo y que aun así le dan muchos beneficios a tu salud. La actividad física habitual ayuda a reducir tu riesgo de desarrollar cáncer o demencia, mejorar el equilibrio e incluso mejorar tus destrezas de memoria y pensamiento. Se recomienda hacer al menos 150 minutos de actividad física por semana. Algunos tipos de actividad física accesibles incluyen:

  • Caminar por el barrio a paso rápido y enérgico
  • Tai chi o yoga suave
  • Aeróbic acuático
  • Jardinería y tareas domésticas

Tu cuerpo no es lo único que necesita ejercitarse; ¡tu cerebro también lo necesita! Los ejercicios para el cerebro son cualquier actividad que ponga a trabajar tu cerebro a través de la resolución de problemas y el aprendizaje de forma concentrada. Para que sean efectivos, los ejercicios deben ser difíciles, pero no demasiado como para que te aburras o pierdas interés. Las investigaciones demuestran que hacer ejercicios para el cerebro estimula tu velocidad de razonamiento y procesamiento y puede ayudarte a prevenir el deterioro cognitivo. Algunas excelentes maneras de mantener tu cerebro feliz y saludable son:

  • Crucigramas o rompecabezas
  • Construcción de modelos
  • Proyectos de tejido
  • Mahjong
  • Ajedrez
  • Bingo

Otro secreto importante para vivir una vida larga y saludable es la dieta. A medida que envejecemos, perdemos fuerza y masa muscular. Nuestros cuerpos usan las calorías más lentamente y necesitamos menos para mantener el mismo peso. La proteína es especialmente importante para combatir la pérdida de masa muscular y los expertos recomiendan comer de 1 a 1.2 gramos por día. El calcio y la vitamina D son otra parte importante de las dietas para los adultos mayores. Ambos nutrientes ayudan a fortalecer tus huesos, que se vuelven frágiles con el tiempo, lo que provoca lesiones más graves en el caso de caídas. Los adultos mayores deberían consumir 1,200 mg de calcio y 800 UI de vitamina D cada día. Una dieta equilibrada puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cardiopatía, diabetes tipo 2 y presión arterial alta. Céntrate en una dieta que incluya:

  • Frutas y verduras frescas
  • Granos enteros para la fibra
  • Grasas saludables, como el aceite de oliva o los aguacates
  • Proteínas magras, como el pescado o el pollo
  • Leche baja en grasas

También es importante mantenerse hidratado. A medida que envejeces, tu sensación de sed disminuye, lo que significa que puedes no darte cuenta de que tu cuerpo necesita agua. Si comienzas a experimentar confusión, cansancio o aturdimiento, estos pueden ser signos de deshidratación. En los adultos mayores, la deshidratación puede convertirse en problemas médicos, incluidos problemas de memoria, fatiga, debilidad y úlceras de presión. Se recomienda tomar al menos de 6 a 8 vasos de agua cada día. Otra manera de mantener los niveles de hidratación es agregar alimentos con un alto contenido de agua a tu dieta. Algunos ejemplos son la sopa, el yogur, los postres de gelatina y las frutas hechas puré.

Un pilar de la vida saludable es la interacción social. En una encuesta de 2023, el 37% de los adultos estadounidenses de 50 a 80 años de edad informó que sentía soledad y el 34% informó que se sentía aislado socialmente. La soledad tiene un efecto significativo en nuestro bienestar y está asociada con un riesgo más alto de demencia, depresión, ansiedad y cardiopatía. Hay innumerables maneras de mantenerte conectado a medida que envejeces. Estos son algunos ejemplos:

  • Unirte a un centro para adultos mayores
  • Tomar clases en universidades locales
  • Hacer trabajo voluntario
  • Unirte a grupos relacionados con pasatiempos, como cerámica u observación de aves

El yoga, el tai chi y otros ejercicios similares a la danza mejoran el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad, lo que reduce el riesgo de caídas.

Ortodoncia

No todos los planes dentales son iguales y no todos los planes dentales cubren la ortodoncia. Si tú o uno de tus hijos están pensando en comenzar a usar aparatos, lo mejor es que revises bien tu póliza antes de avanzar. El costo promedio de la atención ortodóncica puede variar de $5,350 a $12,000, que son costos elevados para pagar como desembolso directo. La mayoría de las pólizas de atención dental separan la atención dental en tres categorías:

  • Atención preventiva: Se refiere a las limpiezas, los exámenes bucales, las radiografías y otros servicios que puedes recibir en un turno de rutina con un dentista. La mayoría de los planes dentales cubren los costos de estos servicios.
  • Procedimientos básicos: Estos procedimientos son un poco más complejos que la atención de rutina e incluyen cosas como extracciones, obturaciones y tratamientos para la piorrea. El seguro dental puede cubrir los procedimientos básicos parcialmente, y el resto se paga como desembolso directo.
  • Procedimientos complejos: Se refiere a procedimientos más profundos, como coronas, puentes, dentaduras postizas, tratamientos de conducto o incrustaciones inlay. El seguro dental puede cubrir los procedimientos complejos parcialmente, pero a menudo en un porcentaje menor que los procedimientos básicos.

La ortodoncia es una categoría independiente de las tres mencionadas arriba y a menudo no se incluye en las pólizas dentales estándares. Si la ortodoncia está incluida, puede que la póliza solo se aplique a los hijos dependientes.

Si tu plan dental cubre la ortodoncia, deberías ser consciente de los montos del coseguro y los beneficios máximos anuales y de por vida. Por ejemplo, un plan dental que cubre el 50% con un máximo de por vida de $1,000 solo cubrirá $500 del costo de los aparatos, 50% del máximo de por vida de $1,000. Cada dólar que se gaste después de eso tendrá que pagarse como desembolso directo.

Cigna ofrece cobertura ortodóncica en los planes seleccionados. Sus planes de seguro dental de cobertura total suelen incluir ortodoncia y los planes que no la cubren pueden incluir descuentos para esos procedimientos. Algunos planes de Cigna tienen periodos de espera, lo que significa que no puedes comenzar a usar los beneficios del plan inmediatamente. Para los procedimientos básicos, puede que necesites esperar 6 meses antes de que se aplique la cobertura, mientras que los servicios complejos y ortodóncicos pueden requerir que tengas la póliza por al menos un año.

Guardian ofrece ortodoncia en varios planes diferentes. Cada uno de los planes tiene un periodo de espera de 1 año antes de que se aplique la cobertura. También es importante observar que la cobertura ortodóncica de Guardian solo se aplica a los hijos menores de 19 años.

Los planes de Anthem pueden ser un poco más altos que los de Cigna y Guardian, pero su periodo de espera es mucho más corto. Los periodos de espera en los planes más exhaustivos de Anthem pueden variar de 0 a 6 meses. La ortodoncia solo está cubierta en los planes seleccionados, así que de verificar bien con tu proveedor que tus procedimientos estarán cubiertos.

Si calificas para Medicaid, puede que los aparatos de tu hijo estén cubiertos si se consideran necesarios por razones médicas. El beneficio de exámenes de detección, diagnósticos y tratamientos tempranos y periódicos (Early and Periodic Screening, Diagnostic, and Treatment, EPSDT) proporciona atención médica preventiva a los hijos menores de 21 años inscritos en Medicaid si un examen de detección revela una condición que necesita tratamiento. Esto incluye la ortodoncia.

Si ya estás en un plan dental, el seguro ortodóncico complementario puede ser una opción. Esto te permite que le agregues cobertura para los aparatos y otros servicios relacionados a un plan dental existente. No todas las compañías de seguros ofrecen un seguro complementario, así que verifica con tu proveedor si esta es una opción para ti.

Es importante que comprendas qué sí y qué no está cubierto en virtud de tu plan dental, especialmente cuando se trata de las inversiones en ortodoncia. Siempre verifica bien tus beneficios, montos de cobertura y máximos anuales y de por vida para asegurarte de que estás aprovechando tu plan al máximo (y pagando lo menos posible como desembolso directo).

Los aparatos para adultos a menudo se consideran procedimientos cosméticos, por lo que es posible que el seguro no cubra el costo.